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  • Francheska Travieso

Beneficios a mi familia y mi hogar, "giving back" al planeta / Parte 1



Pues sacándole provecho a la pandemia, decidí que era momento de comenzar a poner mi casa “al día” y utilizar al máximo el espacio en casa. Esto buscando beneficio para mi familia y para mi, buscando balancearlo también con mi compromiso con el planeta. Debo decir que he pasado desde frustración, desesperación, dolor físico y satisfacción… Entre tú y yo, llevo más de un mes soñando con plantas…

Todo empezó con unas bromelias que mi tía me regaló, de unos hijitos que le sacó a las que tiene en su casa. Yo anteriormente en el transcurso de mi vida había intentado tener plantas, pero, el pánico y fobia que le tengo a los lagartijos, mezclado con el hecho de que todo lo que me regalaban se me moría o lo mataba, me lo había impedido. Literalmente maté trinitarias, maté un palo de jobo, dos arbolitos que me habían regalado y la lista sigue… Lo único que me había sobrevivido había sido un cactus y una lengua de suegra que llevaba sobreviviendo solitariamente en el patio de la casa.



Sembramos las bromelias a cada lado del buzón… cuando las sembramos sentía que algo le faltaba; así que me di una escapada a un jardín, en busca de piedras. Ahí miré plantas, y me vi tentada… aproveche y compré una planta de tomates, unas trinitarias y otras que al sol de hoy no se su nombre… Llegué a casa, tiré el “cover” para evitar que la grama crezca, y organicé las piedras alrededor de las bromelias y del buzón. Me gustó tanto como quedó que me “pompié” y ordené los números de la casa, para el buzón, aprovechando que los que el cartero había escrito con sharpie ya se había borrado. Este fue el principio de todo. Inmediatamente comencé a soñar con un jardín delantero. Porque, ¿qué mejor forma de “give back” al planeta que sembrando plantas y manteniéndolas en optimas condiciones?

En la parte delantera de mi casa la tierra es terrible, para la siembra. De hecho hace como dos años sembramos un arbolito que no se dió nunca, se secó y el jardinero se lo llevó con to’ cuando cortó la grama. Soñando con lo que sería mi jardín delantero, en negación a una jardinera tradicional, y en busca mental de algo que reflejara el estilo que caracteriza la esencia de mi casa, llegué a la conclusión de que sembraría en palanganas. Después de todo ya tenía una ovalada. Hice research y en las ferreterías locales no conseguí nada, así que las ordené en una tienda grande, online. Cuando llegó el momento de recogerlas, pase por un jardín. Recuerdo que me quería llevar todo. A raíz de mi experiencia en las ultimas semanas, el internet es clave para aprender de todo lo que necesitas sobre plantas, pero no hay nada como preguntar en un jardín, los empleados tienden a estar super informado sobre plantas y sus cuidados. Así que si pasas por un jardín pregunta sin miedo; que nadie nace sabiendo. Salí con una hermosa lluvia de oro, creo que se llama Silver Button, Gardenia (jazmín), crotos… jamás pensé que me fueran a gustar tanto hasta q los vi puestos en mi jardín, trinitarias, recao y pimientos. Esa semana estuvo entretenida, porque si hay algo que me caracteriza es que son impaciente. Se me mete algo en la cabeza y necesito ejecutar RUSH. El “problema” llega cuando necesitas ayuda, y evidentemente no dispones a tu gusto del tiempo de la otra persona, en este caso mi esposo.


Poco a poco, perforamos todas las palanganas para que tuvieran buen drenaje, replantamos las plantas en sus nuevos hogares (palanganas). El proceso NO es complicado, pero solo con pocas horas en la tarde para trabajar y tres niños correteando con la perra y agarrando todo… es intenso. Luego tiramos el “cover” para que no crezca grama alrededor de las palanganas, y cuando fuimos a poner la “zanjita” para tirar el mulch… tan tan taaaaaaaan… la pala que tenemos en casa no nos brega porque es la de hacer rotos en la tierra, necesitábamos pala de corte. Pues ahí caigo en crisis porque está taaaaaaan cerca pero taaaaaan lejos el resultado, y, me toca esperar nuevamente.



Al próximo día voy a casa de esas amistades que se convierten en familia, a buscar prestada la pala de corte. Pues entre una cosa y otra ya ese día no se hizo nada. Al otro día, LLEGAN MIS NUMEROS PARA EL BUZON… **Insert happy dance here** Mi esposo incluso me pregunto que si me habían llegado chavos… Mientras mi esposo va haciendo la zanja, para poner la verjita, pego mis hermosos números en el buzón. Para cuando terminó de hacer la zanja ya era hora de comer así que no se terminó. Al próximo día llovió, así que lo perdimos, ¿ya van entiendiendo porque llevo soñando con plantas? Finalmente, llega un nuevo día y se completa la instalación de la zanjita y se tira el mulch…



Debo decir que al sol de hoy de las plantas que sembré solo maté la gardenia, porque me habían dicho que le echara agua todos los días… y pues… Las demás sobreviven, incluyendo la planta de tomate.

La próxima semana, busca la segunda parte de la serie de cuatro, sobre como beneficio a mi familia y mi hogar, giving back al planeta. El propósito de esta serie es que veas que se sufre, pero se goza, y que entiendas que tus experiencias previas no te definen. No tienes que empezar un jardín grandote, compra una primero, otra después…



¡Dale! Visita tu jardín más cercano; siempre manteniendo distancia, usando mascarilla y desinfectando hasta los pensamientos.

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